jueves, 24 de octubre de 2013

Caperucita Roja

Había una vez una adorable niña que era querida por todo aquél que la conociera, pero sobre todo por su abuelita, y no quedaba nada que no le hubiera dado a la niña. Una vez le regaló una pequeña capa con un gorrito de color rojo. La usaba todos los días y todos la llamaban Caperucita Roja. Un día su madre le dijo: "Ven, Caperucita, aquí tengo un pastel y una botella de vino, llévaselas en esta canasta a tu abuelita que está enfermita y esto le ayudará. Vete ahora y ten mucho cuidado. Cuando llegues a casa de la abuelita y entres en su dormitorio no olvides decirle, "Buenos días abuelita". "No te preocupes mamá, iré con mucho cuidado", dijo Caperucita Roja. Tomó las cosas y se despidió cariñosamente de su mamá. La abuelita vivía en el bosque, como a un kilómetro de su casa. Anduvo y anduvo cuando se encontró con un lobo. Caperucita Roja no pensaba que el lobo le podía hacer algún daño, y no tuvo ningún temor hacia él. "Buenos días, Caperucita Roja", dijo el lobo. "Buenos días, amable lobo." - "¿Adonde vas tan temprano, Caperucita Roja?" - "A casa de mi abuelita." - "¿Y qué llevas en esa canasta?" - "Pastel y vino. Mi pobre abuelita enferma va a tener algo rico para ponerse buena" - "Y... ¿Dónde vive tu abuelita, Caperucita Roja?" - "Como a medio kilómetro más en el bosque. Su casa está bajo tres grandes robles. Seguramente ya los habrás visto," contestó inocentemente Caperucita Roja. El lobo se dijo en silencio a sí mismo: "¡Qué criatura tan tierna! qué buen bocadito - y será más sabroso que esa viejita. Así que debo actuar con cuidado para conseguirlas a las dos fácilmente." Entonces acompañó a Caperucita Roja un pequeño tramo del camino y luego le dijo: "Mira Caperucita Roja, ¡qué flores más bonitas!, ¿por qué no vas y recoges algunas para regalárselas a tu abuelita?". Caperucita Roja levantó sus ojos, y cuando vio los rayos del sol y allá entre los árboles vio las bellas flores y escuchó el canto de los pájaros, pensó: "Supongo que podría llevarle unas de estas flores frescas a mi abuelita y que le encantarán. Además, aún es muy temprano y no habrá problema si me retraso un poquito, siempre llegaré a buena hora." Y así, ella se salió del camino y se fue a cortar flores. Y cuando cortaba una, veía otra más bonita, y otra y otra, y sin darse cuenta se fue adentrando en el bosque. Mientras tanto el lobo aprovechó el tiempo y corrió directo a la casa de la abuelita y tocó a la puerta. "¿Quién es?" preguntó la abuelita. "Caperucita Roja," contestó el lobo. "Traigo pastel y vino. Ábreme, por favor." - "Mueve la cerradura y abre tú," gritó la abuelita, "estoy muy débil y no me puedo levantar." El lobo movió la cerradura, abrió la puerta, y sin decir una palabra más, se fue directo a la cama de la abuelita y de un bocado se la tragó. Y enseguida se puso su ropa, se colocó un gorro, se metió en la cama y cerró las cortinas. Mientras tanto, Caperucita Roja se había quedado recogiendo flores, y se puso en camino hacia ella. Cuando llegó, se sorprendió al encontrar la puerta abierta, y al entrar a la casa, gritó: "¡Buenos días!," pero no hubo respuesta, así que fue al dormitorio y abrió las cortinas. Allí parecía estar la abuelita con su gorro cubriéndole toda la cara, y con una apariencia muy extraña. "¡!Oh, abuelita!" dijo, "qué orejas tan grandes tienes." - "Es para oírte mejor" fue la respuesta. "Pero abuelita, qué ojos tan grandes que tienes." - "Son para verte mejor" - "Pero abuelita, qué brazos tan grandes tienes." - "Para abrazarte mejor." - "Y qué boca tan grande tienes." - "Para comerte mejor." Y no había terminado de decir lo anterior, cuando de un salto salió de la cama y se tragó también a Caperucita Roja. Entonces el lobo decidió hacer una siesta y se volvió a tirar en la cama, y una vez dormido empezó a roncar fuertemente. Un cazador que por casualidad pasaba en ese momento por allí, escuchó los fuertes ronquidos y pensó, ¡Cómo ronca esa viejecita! Voy a ver si necesita alguna ayuda. Entonces entró en el dormitorio, y cuando se acercó a la cama vio al lobo tirado allí. "¡Así que te encuentro aquí, viejo lobo!" dijo él."¡Hacía tiempo que te buscaba!" Y ya se disponía a disparar su arma contra él, cuando pensó que el lobo podría haber devorado a la viejecita que aún podría ser salvada, por lo que decidió no disparar. En su lugar tomó unas tijeras y empezó a cortar el vientre del lobo durmiente. En cuanto había hecho dos cortes, vio brillar una gorrita roja, entonces hizo dos cortes más y la pequeña Caperucita Roja salió rapidísimo, gritando: "¡Qué asustada que estuve, qué oscuro que está ahí dentro del lobo!," y enseguida salió también la abuelita, vivita, pero que casi no podía respirar. Rápidamente, Caperucita Roja trajo muchas piedras con las que llenaron el vientre del lobo. Y cuando el lobo despertó las piedras eran tan pesadas que no soportó el esfuerzo y cayó muerto. El cazador, la abuelita y Caperucita se sintieron felices. La abuelita comió el pastel y bebió el vino que le trajo Caperucita Roja y se reanimó. Pero Caperucita Roja solamente pensó: "Mientras viva, volveré a salirme del sendero para internarme en el bosque, cosa que mi madre me había ya prohibido hacer."

Una pieza de mi infancia

Mi infancia no estuvo demasiado marcado por los cuentos. Mi madre, que era le que se encargaba de la familia en el ámbito doméstico, era la que solía inventarse las historias. Retrocediéndome a los años, los personajes que me marcaron fueron: el hombre del saco y las adorables clásicas Blancanieves, Cenicienta y Caperucita Roja. Aunque me los contaron no entendí cuentos como El Mago de Oz, Mary Poppins, Peter Pan, etc. Era como si el momento en que me los contaron o los vi en película no fuera el momento adecuado. El desfase temporal entre el cuento y la edad del receptor es un punto importante a tener en cuenta. Por aquellos años irrumpía con fuerza la televisión en todos los hogares. Era la década de los años setenta. Se emitían series como Pipi Calzaslargas o Heidi. Los Picapiedra me divertían... Sin embargo no fue hasta más adelante cuando descubrí lo que realmente me enamoró. Sucedió mucho más tarde y resultó preferible que hubiese sido así, pues durante la niñez no lo hubiera apreciado como se merecía. Había escuchado hablar muy bien de él, pero hasta que no lo leí varias veces, no lo entendí. Me enamoré inmediatamente. "El Principito" llegó a mi vida. "Quiero llegar a ser Antoine de Sant Exupery"- dije y continúo diciendo hoy en día. El Principito: Es el personaje principal del libro. Vive en un pequeño planeta que podríamos identificar, no como un planeta, sino como su propia vida; el resto de planetas que visita, haciendo preguntas que no interesan a los adultos, son en realidad las vidas de otras personas que conoce. Con la descripción de su pequeño planeta trata de hacernos reflexionar acerca de la inocencia del personaje y de lo mucho que le falta por vivir y aprende.

domingo, 6 de octubre de 2013

Joaquín

JOAQUÍN
El binomio IMPRUDENCIA - RESCATAR
Una vaporosa neblina se levantaba por la orilla, y de ella fue apareciendo, pausadamente,
un aroma, profundo y a la vez sutil, a vida.
No era una simple sensación. Algo valiente, verdadero, algo que calaba hondo.
La majestuosidad del momento era mayúscula. Ni él mismo lo creía. Los tonos pastel de aquellos trazos en el mar completaban el círculo de la perfección. Sin duda, era una mañana mucho más especial que las que había vivido hasta entonces.
Escondido tras las rocas, perplejo de lo que acontecía, mero espectador de la belleza, apenas se atrevía a respirar. Se agazapó en cuclillas tras los peñascos. La niña de cabellos dorados era real. Joaquín, incrédulo, la observaba. A ella y a las tenues olas del mar que parecían acompañarla.
Ese día debía dejar atrás su habitual imprudencia. No podía estropear el momento.
La niña parecía perdida, sin embargo sabía bien que aquel era el lugar y el instante preciso en el que debía aparecer. Observando cuidadosamente las olas que se acercaban a la orilla, fue introduciendo sus pequeños pies en el agua fresca. Su mirada era fija, sus movimientos sutiles, su imagen bella.
Joaquín apenas pensaba. No se atrevía. No podía estropear el momento. Estaba apareciendo la escena que tanto deseaba. Sabía muy bien que cuando la magia hace acto de presencia nada puede salir mal.
Dejó de esconderse, salió de su escondite, rescató su viejo e inseparable caballete de madera, colocó su nuevo lienzo en él y vivió la mañana más hermosa que jamás había vivido.
La niña de cabellos dorados era su musa y él, Joaquín, el gran maestro Joaquín Sorolla.
FIN.

miércoles, 2 de octubre de 2013

¿Dónde estás Rodari?

Buscando la dicotomía de Rodari.
Aquí sigo en busca de la inspiración para realizar mi primer ejercicio.
Espero que se me ocurra ya...
Si no hay concentración, no hay inspiración.

Pregunto esta mañana a mi hijo Fabio, con seis años recién cumplidos: dame dos palabras. PEZ y la otra. Busca otra... Y me dice: CASA.

Mi cuento se titula: MARI TERE Y LA GUERRA DE LOS GARBANZOS
De nuevo Mari Tere me está poniendo garbanzos en mi plato. Y pienso cómo deshacerme de él. Mientras tanto, Mari Tere, sabiendo qué estoy pensando, me lo coloca más cerca de mí.
Fabio: sí o sí. Este plato de garbanzos te lo vas a comer enterito.
No, no Mari Tere. Esto te lo comerás tú...
Y se forma un lío en el comedor del colegio y mis compañeros, que tienen cada uno su plato de garbanzos en frente, me miran y yo despacio, despacio me pongo de cuclillas debajo de la mesa para que Mri Ter no me encuentre...

domingo, 29 de septiembre de 2013

sábado, 28 de septiembre de 2013

Las mujeres emprendedoras de Jávea son grandes


Dedicado a mis compañeras MEJ, Sois muy grandes:

Un paseo en globo (escrito por Duques Fercalcer)
"Este verano nos decidimos a darle un cambio a la imagen de la oficina, apostar por algo que llamara la atención, alegre y de vivos colores, que invitara a volar... 
Todo tiene que ver con nosotros: el color, el papel, la imaginación, los retos y las ganas de seguir surcando el cielo ¡Feliz viaje!"

Gracias Dani Duques Fércalcer, eres un gran compi y un excelente profesional...

Aprovecho este párrafo de mi compi para escribirnos esto:
"Yo os digo chicas... ¡a volar!... El viernes 27 de septiembre pasará a la historia como un punto de inflexión en la vida de una asociación javiense. Al igual que hemos intentado hacer nosotros en la Oficina de Imprenta Semanal Jávea, MEJ ha emprendido un vuelo muy alto... Ha conseguido ascender como si de un globo se tratase y desde él, nuestras compañeras y asociadas, unidas y con apoyo mutuo, ilusión y la formación adecuada, van a conseguir grandes logros. Logros que sin MEJ hubieran sido más difícil alcanzar. Xàbia debe estar muy agradecida por contar con una asociación tan valiosa.
Deseo dar las gracias a estas grandes chicas que representan a un grupo fantástico y que tengo el gusto de nombrar, seres muy especiales, grandes profesionales y todavía mejores personas: Arline Francis, Gloria Diego Herrero, Guiomar Ramírez-Montesinos, Ana Catalá Rosana Torres, Monica Suarez Penoucos, Isabel Vila Ampliandomapas y Fátima Cortell Corts... Chicas, sois grandes!!!
Vuestra compi, ampa botella.